Hoy uno de mis amig@s de la coctelera publicó un post en relación al Perdón. Después de leerlo y antes de hacer un comentario, decidí darle un par de vueltas al asunto en relación a como me siento yo con el tema del Perdón:

La frase “Errar es Humano, Perdonar es Divino”, me hace mucho sentido. Yo soy un ser humano con todas sus imperfecciones, falencias y defectos, y no siempre soy capaz de perdonar, eso se lo dejó a Dios que es divino y puede hacerlo.

Lo que si puedo hacer -y trabajo en ello cada día- es erradicar de mi alma, de mi corazón y de mi mente la amargura, el rencor y el resentimiento. Pretendo estar limpia de ellos y vivir en paz conmigo misma, con mi vida y con mi entorno.

Para mi, el lograr vivir sin amargura, sin resentimiento y/o rencor es un triunfo, poder inventar nuevos proyectos de vida mirando hacia el futuro sin arrastrar cargas del pasado es un triunfo, no sentir culpas es un triunfo, poder tener esperanzas de amar nuevamente es un triunfo.

Yo quiero triunfar y hoy puedo decir que lo estoy logrando. He podido limpiar mi alma, mi corazón y mi mente y estoy enfocada en nuevos proyectos y nuevos logros, estoy asumiendo mi vida y sus cambios con tranquilidad. Estoy cada día mas conforme y satisfecha con lo que hago y con lo que soy.

Estoy rodeada de amor y estoy trabajando para re-encontrarme con los míos y expandir mi círculo integrando a otras personas a fin de potenciar este sentimiento. Esto lo he ido logrando sin la participación en ninguna forma de quien me hizo mal.

Me desligue emocionalmente de aquella persona, ya que seguir ligada a la amargura, al resentimiento y al rencor, hace ser dependiente de sentimientos negativos y la dependencia crea esclavitud.

Limpiarse, perdonarse a si mismo, permitirse vivir y deshacerse de esos sentimientos negativos es conseguir la libertad y yo quiero ser libre.