EL FINAL NO LO ES TODO

Comparto con Uds., un artículo de la psicologa chilena Paula Serrano, quién escribe mucho sobre temas relacionados con la mujer:
"Curiosa la costumbre de representar los fenómenos en función de sus finales. Es como decir que si existe la muerte, entonces la vida no valió la pena. Y no es así, la verdad es que la muerte es inevitable y la vida siempre, siempre vale la pena. Nada dura, y eso, que da miedo porque anticipa la muerte, es una ley de la vida. Somos distintos ayer de hoy, cambiamos de amigos con frecuencia, de trabajo, de intereses, y a veces eso es valorado como un rasgo positivo. Si cambio es porque soy flexible, porque no me quedo pegado, porque soy curioso, porque me interesa la evolución y no quiero vivir en el pasado. Dicen incluso que para permanecer joven y no transformarse en un viejo o una vieja, en un carcamal, la condición es aceptar y adaptarse al cambio.
No sucede lo mismo con las relaciones afectivas, en particular en las relaciones amorosas. El siguiente diálogo inspira esta columna.
En un café de Santiago de Chile, varias amigas están celebrando. Dice una:
- Qué lástima la vida de la Pepita, tan inteligente, tan buenamoza y tan mal que le ha ido en el amor.
Dice otra, sorprendida:
- ¿Mal? La han querido con locura y ella ha amado mucho; cómo alguien puede calificar eso de mala suerte en el amor.
Todas intervienen y al escucharlas se puede adivinar que hay una mezcla de envidia hacia esta Pepita y de defensa de sus propias experiencias donde es difícil distinguir los verdaderos sentimientos de las participantes.
Lo que está claro es que lo que se está criticando es que sus relaciones amorosas fueron varias y terminaron, no duraron para siempre.
Mas allá de todo juicio de valor moral o institucional, lo sorprendente es que la evaluación no considere si esta famosa doña Pepita es una mujer alegre, vital, creativa, sana, emprendedora o una loquita medio zafada, depresiva o maniaca, que destruye y es destruida, que fracasa en sus obras, que en definitiva está dañada. Porque nadie habla de ella, se habla de sus relaciones. No se sabe si ella amó, si siente que vivió la alegría y la generosidad de ser pareja, no se habla de cómo fueron esas relaciones.
Porque al escuchar uno comprende que lo que está en juego es el final. Las mujeres hoy en día tienen más de una relación importante en sus vidas, al menos la mayoría. Y las hay quienes tuvieron buenas relaciones con finales trágicos, las hay que tuvieron buenas relaciones con buenos finales (dentro de que siempre partir es morir un poco), las hay que tuvieron malas relaciones y nunca las terminaron por motivos que no siempre son puros ni nobles. Las hay que tuvieron lindas relaciones que nunca terminaron hasta que la muerte los separó.
Es la calidad de las relaciones lo que determina la calidad de vida de quien las vive, más que sus finales. Porque lo importante, lo significativo, la experiencia que marca es el proceso de conocerse, amarse, respetarse. Es lo que se vive juntos.
A veces la vida nos separa de grandes amigos, a veces terminamos peleados con una gran amiga que nos acompañó en tiempos importantes y con la cual hemos acumulado lindos recuerdos. A veces un gran amor y una bella experiencia amorosa terminan en abandono.
Es bueno recordar la historia, no sólo el final de la historia. Porque la verdad es que las memorias gozosas son las que nos dan alegría y fuerzas. Y si somos francos, los finales no son precisamente alegres ni gozosos, ello porque somos humanos y le tenemos miedo a la muerte. No porque terminar las cosas sea en sí mismo un castigo".
Paula Serrano.

aurelia dijo
Me quedo con esta frase: Es bueno recordar la historia, no sólo el final de la historia.
me ha gustado eso y me ha gustado lo de que el cambio se produce por ser curiosa, me gusta, porque me da razones para no tenerle miedo, para afrontarlo, no se como decir, chica, vamos que le da una explicacion a algo que no la tenia.
chau
saludos
26 Noviembre 2006 | 08:27 PM