Ser gente de bien no tiene que ver con el dinero. No se debe necesariamente tener dinero para ser educado, tener buenos modales, buenas costumbres, ser honesto, respetar a los demás y ambicionar mejores condiciones de vida.

Algunos pueden pensar que todo lo anterior, tiene que ver con querer aparentar lo que no se es. No pueden entender que no tener dinero no significa que puedes o debes necesariamente ser ordinario, grosero, irrespetuoso, deshonesto y sordido.

Yo conozco de muy cerca un ejemplo de un hombre nacido en una familia relativamente acomodada que conoció a una mujer de familia humilde. Se enamoraron, se casaron y formaron una familia.

Sus historias eran muy distintas, mientras a el y a sus hermanos los llevaban al colegio en un coche último modelo con chofer en días de lluvia para que no se mojaran, ella y sus hermanos caminaban al colegio bajo la lluvia sin zapatos. Sus únicos zapatos iban muy bien protegidos dentro de sus bolsones de colegio. Ambos, zapatos y bolsones, fabricados con mucho amor por su padre, un zapatero. Al llegar al colegio, se lavaban los pies con agua de un grifo, se secaban y se ponían sus medias y zapatos que sacaban de sus bolsones. Luego al termino del clases, volvían a poner sus zapatos en sus bolsones y caminaban descalzos de vuelta a casa. Allí les esperaba una comida caliente en la mesa familiar y luego en esta misma mesa todos estudiaban y hacian sus deberes escolares.

En otra ciudad, él y sus hermanos llegaban del colegio y alguno de los empleados de la casa les servían algo de comer en un salon comedor y luego iban a la sala de estudio a hacer sus deberes escolares.

Venían de mundos tan distintos, sin embargo nunca se vio diferencias ni ellos las sintieron. Ambos eran personas educadas, con una buena formación, buenos principios y muy decentes. Tomada firmemente de su mano ella entró en su mundo sin ningún problema, el la guío y la acompaño todo el camino. Ella nunca se sintió menos que el, ni el más que ella.

Sus familias se acogieron con cariño y con naturalidad, sin ver ni hacer ver sus distintos origenes. Esto nunca fue importante, aprendieron unos de otros y todos ganaron con ello.

Sus hijos crecieron yendo y viniendo entre estos dos mundos, sacando lo mejor de ellos y disfrutando de ambos. Sintiendose siempre orgullosos de pertenecer a ambos.

No puedo entender que algunas personas piensen que ser gente de bien es aparentar lo que no se es. Cada uno es y/o puede ser lo que quiere ser y lo que sus prejuicios, inseguridades y resentimientos le permiten ser.

Las familias de estas dos personas fueron y son cercanas, siempre se han tratado con cariño y con muchisimo respeto a pesar de ser tan distintas. Sus hijos los aman a todos por igual y disfrutan de todos ellos. Sus nietos aprendieron tambien a apreciar y disfrutar de las diferencias de las personas. Siempre se les ha enseñado, al igual como se les enseño a sus padres: que las personas no son ni mejores ni peores, solo diferentes.