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15 Junio 2006

En busca de la libertad

En una revista descubrí un artículo de una sicóloga chilena, Paula Serrano, que quiero compartir con uds. para comentarlo. Aquí va........

"En busca de la libertad

Woman In Chains

Hasta la fecha, las mujeres chilenas han sido descritas como tendientes al rebaño más que a la originalidad. No hay mujeres excéntricas en Chile, y si las hay, son tan pocas que no marcan tendencia. Ha sido tan fuerte la cultura de distinguir a los grupos altos de las masas, que ello ha terminado por uniformar. Para la mujer, salirse de la norma puede significar poner en duda su origen de clase, despertar sospechas sobre su pertenencia; por eso hay que estar en ciertos colegios, hablar y vestirse de cierto modo, ser madres a través de determinados signos. Todo esté normado en códigos que no están escritos, pero que son claros.

Hay señales de que las mujeres jóvenes están cambiando. MEDIATICA acaba de terminar un estudio, aún no publicado, sobre las aspiraciones de los sectores alto y medio alto en Chile que trae agradables sorpresas para las mujeres. Si bien el estudio no expresa los factores sicológicos que pueden estar incidiendo en estos comportamientos, he obtenido el permiso de sus autores, Charles Rothery y Sergio España, para interpretar con completa libertad.

Hace algunos años, las consultas caras estaban repletas de mujeres cuyo problema no era tanto su estructura síquica, sino su dificultad para aceptar que sus vidas estaban cambiando y de integrar eso a su vida social y pública. Un ejemplo de 1985 es el caso de una mujer de 37 años, profesional, de familia católica observante, quien abandona a su marido cuando descubre que tiene una amante. Dice ella: "No tengo apoyo de nadie, en mi familia nadie se ha separado, en el colegio de mis niñitas soy la primera separada. Mi mamá dice que estoy loca, que debo aceptar y volver con mi marido; mis hermanos hombres me insisten que todos en Chile son infieles. Mi hermana mayor me cuenta ahora que varias veces ha sospechado lo mismo de su marido, pero que después se le pasa y son cosas del minuto. Todos me hablan de los hijos, del matrimonio, de la familia, a nadie le importo yo. Mi papá me obligó a venir a terapia para que me convenzan de que estoy errada. Mi marido me quitó la casa con anuencia de mis padres para que viviera con ellos, porque los niños están en riesgo. Yo sé que no estoy loca, pero nadie me cree. Quiero ser una mujer respetada, no parecerlo. No voy a aceptar que mientras crío niños y dejo mi carrera que adoro, el otro ande por ahí. Prefiero trabajar, pero no sé cómo hacerlo. Hay un par de amigas que me entienden, pero claro, ellas son otras locas, profesionales y ateas, raras".

Otra historia queda registrada en 1996. Esta mujer tiene 39 años, estudios de posgrado en Europa, es de familia tradicional culta, casada con un hombre poderoso y rico, cuatro hijos. "Estoy en una crisis personal difícil. Tengo un buen matrimonio, mi marido ha sido respetuoso de mi vida profesional, en general tengo una casa que funciona bien, con mucho apoyo doméstico, niños sanos, abuelos apechugadores. He tenido mucha suerte. Hasta que en mi trabajo me hicieron una promoción importante que implica hacerme cargo del Cono Sur de este continente y viajar mucho. Lo conversé con mi marido, mis padres y suegros y estuvimos todos de acuerdo en que no podía aceptar. Mi marido trabaja mucho y los niños quedarían muy solos. Yo tuve que cambiarme de trabajo porque no podía seguir en el nivel que estaba. De esto hace seis meses y me fui deprimiendo. Después me vino la furia. Cuando nos fuimos juntos a Londres recién casados y estudiamos cada uno su posgrado, éramos iguales, no quisimos tener hijos hasta no volver a Chile y haber empezado nuestras vidas laborales. Yo fui la mejor alumna de mi escuela y salí con honores en Inglaterra. Era incluso mejor que mi marido y me daba culpa. Todo lo hicimos en acuerdo; cada niño fue planeado, éramos muy modernos. Hasta que hubo que elegir. El asunto es que nadie se puso en el caso de que él renunciara a su pega y buscara algo menos exigente para que yo puediera ascender en mi carrera".

Se fue a Inglaterra luego de una pelea feroz con su marido y quiso quedarse a vivir allá. Sus amigos ingleses estaban de acuerdo con ella. "Ellos no arriesgan su matrimonio si tienen aspiraciones intelectuales o laborales, se turnan; claro, nadie tiene tantos hijos, pero tampoco tienen chofer y empleadas como yo. Además, qué felicidad vestirse de cualquier manera o ser elegantes y estar abonados a la ópera y los conciertos, recorrer restaurantes y hablar de buena comida y no de la última copucha. Me siento sola, me cargó mi vida de repente. Estoy angustiada y perdida. Detesto a mi marido, a mis padres, a mis suegros y a mis amigos, a todo el mundo".

El grito que se lee tras esta historia es: soy como quiero ser o quiero ser como soy. Aparece la tensión primero, y la sensualidad después. El cansancio, los malestares físicos, las depresiones, las separaciones, los viajes, la televisión, van armando una poción que se cuece lenta, pero inexorablemente.

Las mujeres siguen sintiendo que tienen que comportarse de una cierta manera y ser madres de una u otra manera, pero empieza a aparecer una nueva libertad, que es privada, casi íntima, que tiene que ver con ellas mismas, con su cuerpo y con su alma, con una cierta manera de consumir que va más allá del verse bien para otros. Tiene que ver con las propias sensaciones de sí mismas. La nueva amistad entre mujeres, que salen juntas incluso de noche sin maridos ni pololos ni padres, sino entre ellas, para contarse la vida, reírse, compartir penas, para ayudarse y ser cómplices, para decirse la verdad hasta donde es posible, va generando un nuevo espacio de conversación y de realidad. Y cuando se rompe el círculo de la mentira o de la apariencia y alguien devela públicamente un pequeño secreto, una ilusión guardada, no hay retorno. Comenzó la libertad.

Lo confirma este testimonio: "Les dije a mis amigas que no iba más a veranear a Pucón donde mis suegros, que yo quería viajar con mis hijos y mi marido, recorrer, tener aventuras con ellos. Me sentí bien loca, hasta que un verano partimos con mi marido, las cañas de pescar y recorrimos el Amazonas. Fuimos tan felices. Me dijeron mis suegros que estaba privando a los niños de armar redes y amigos en los veranos. Me dio susto. Lo hablé con mis amigas y todas estuvieron de acuerdo que basta ya, que empecemos a hacer lo que se nos antoje. Mi matrimonio es más feliz ahora, siento yo, nos hemos atrevido a ser distintos, somos felices en la ruta".

Los ejemplos de nuevas necesidades son pequeños, pero importantes: usar ropa de materiales finos pegada a la propia piel. No es lo que se ve, es lo que se siente. El algodón puro en la ropa interior y en las sábanas, el lino en los pijamas, la hora de meditación matinal, la caminata en silencio, la música propia y no familiar, el auto como reducto propio y no de los niños, la desnudez a solas (no como acto de provocación ni como audacia sexual, sino como acto de libertad), la cultura (la poesía como consuelo, las novelas como compañía). Nada nuevo en sí mismo como comportamiento, sino como motivación.

Cuando es posible conversar sobre un poeta sin ser densa, sino espontánea, cuando un buen libro puede ser un aporte a las demás, cuando decir que quiero caminar sola ya no es "pintamonos", sino genuino y respetable, cuando comprar la ropa interior que queremos para nosotras y no para otros es un acto de libertad, cuando ser divertida no es peligroso, cuando reírse de sí misma no es un acto de escepticismo sino de sentido del humor, cuando éstos empiezan a ser valores compartidos, es que algo está cambiando. Muchas mujeres intelectuales y que tienen más de cincuenta dirán que eso fue así siempre. Se equivocan. Las esclavitudes existieron siempre, sólo que cambiaron de contenido, y lo que para unas generaciones fue prohibido, para otras fue obligatorio. Los cambios, éstos de los que estamos hablando, están surgiendo entre mujeres de treinta a cuarenta años, las que ya son madres, las que son las esposas de los futuros hombres públicos o serán nuestras gobernantes futuras. La generación que aparece como la más libre y que es o ha sido, sin embargo, la más uniformada, seguro que fue la que tuvo que vivir más cambios más rápidamente.

Hay muchos testimonios que nos sorprenden por su simpleza, y nos duelen por la dificultad con la que estas mujeres han abierto nuevos espacios. Cada cual ha tenido sus pequeñas o grandes conquistas y podrá juzgar como absurdo que asuntos tan domésticos y sin importancia se conviertan en motivo de análisis, pero eso es arrogancia. Porque cada generación tiene sus puertas y sus prisiones y porque no importa si el cambio y la libertad se comienzan por la entrada principal o la puerta trasera o la salida al jardín por la terraza. Lo que importa es que se hagan. Eso es lo que vale la pena ver y lo que podemos apoyar, como madres, abuelas o terapeutas las más viejas. De paso no estaría mal revisar nuestras propias prisiones."

Paula Serrano.

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

angelsinalas

angelsinalas dijo

Querida amiga, me has dejado sin palabras y a la vez me ha emocionado mucho tu artículo, de verdad. Aunque aquí en España, no se dé esa conyuntura tan cerrada, puede que algunas mujeres se hayan sentido así de la misma forma que tu has expuesto durante mucho tiempo en su vida. Y despues de darse cuenta, se haya liberado de todas las ataduras morales a las que han estado atadas toda su vida.
Me alegro muchísimo que por fín, hayaís avanzado en ese terreno. La mujer no tiene porqué estar sometida bajo el yugo de nadie, bajo ninguna circunstancia.
Posee su propia libertad de movimiento, para hacer y deshacer a su antojo, y no por ello es menos responsable o es peor persona.
Bravo por todas esas mujeres que han dado un paso adelante en su vida, y han sido valientes. Para que sigan caminando en libertad y con la cabeza bien alta.

Un gran abrazo, amiga mia.

18 Junio 2006 | 12:46 PM

lochness

lochness dijo

Aun nos falta mucho, pero estamos avanzando, ya tenemos una Presidenta!!!!

Tengo el orgullo de poder decir que tengo dos hijas que se sienten libres y valiosas. Creo poder arrogarme el derecho a decir que algo aporte en esto...............

Ahora estoy yo trabajando en mi, intentando liberarme de todo los habitos adquiridos en 24 años de convivencia con una persona que necesitaba que yo estuviera subyugada para poder sentirse superior.

Bueno.... pero eso ya es cuento pasado y como te dije es mi tiempo y estoy trabajando en recuperar mi autoestima y mi antiguo y verdadero yo, nuevamente ser una persona con pasion por la vida, alegre, con muchos amigos y cosas por hacer. Estoy en buen camino, creo que he avanzado mucho en corto tiempo y de eso me siento orgullosa.

Ese tambien es un sentimiento que no sentia hace mucho, sentirme orgullosa de mi misma y de lo que soy, como dicen Uds los españoles:
¡¡¡¡¡ ole por mi !!!!!

besos
B

18 Junio 2006 | 06:40 PM

angelsinalas

angelsinalas dijo

¡ Ole por tí ! Si señora....de verdad puedes estar orgullosa de tí misma y yo también lo estoy de tí, y de todas las mujeres como tú que luchan cada día para avanzar y no quedarse estancadas y subyugadas por nada ni por nadie.
¡ Ole por todas ellas !

Mil besos, para ti lochness.

18 Junio 2006 | 08:54 PM

Rubén G-M

Rubén G-M dijo

Grcais por tu comentario sobre la formación, pero sobre todo por tu aportación sobre el liderazgo. ¿leiste el post que colgue de liderazgo la semana pasada? Lo encontre en un diario y me gusto mucho.
El liderazgo es un de mis asuntos favoritos y el cual he tratado con clientes en muchas ocasiones ultimamente.
Grcaias por todo

19 Junio 2006 | 01:03 AM

rafael

rafael dijo

Evidentemente, algo ha ido cambiando en la mujer, seguramente porque le llegó la hora de remangarse y de gritar ya basta. Al menos, por lo que puedo ver en España, la mujer ha ido ganando terreno, su terreno, y no porque los hombres hayamos otorgado concesiones, no somos quienes para conceder nada, sino porque la mujer ha exigido sus derechos de igual a igual.
No obstante, no nos equivoquemos, todavía queda mucho espacio por recorrer, todavía hay desigualdades manifiestas entre hombres y mujeres, en el terreno laboral y social. Aún hay esposas y madres que después del trabajo tienen que seguir faenando en la casa mientras el marido se tumba en el sofá.
Y queda todavía el hombre que sigue pensando que él es el que tiene que mantener a la familia, sin tener en cuenta que su pareja estar super cualificada para desarrollar cualquier empleo de cualquier categoría. Naturalmente, hay mujeres de alto nivel y otras no tanto, exactamente igual que sucede con los hombres.
Afortunadamente, las nuevas generaciones no están por la labor, es cuestión de ir ganando posiciones como el que deshoja una alcachofa, hasta llegar al corazón.
Saludos

20 Junio 2006 | 09:42 PM

rafael

rafael dijo

¡Ah! Y no digamos nada de las desigualdades en el ámbito familiar. se me olvidó ese "pequeño" detalle.

20 Junio 2006 | 09:44 PM

lochness

lochness dijo

Rafael, me encantaron tus comentarios. Siempre se agradecen los comentarios de un hombre inteligente y seguro de lo que es y que no se siente amenazado por el avance y/o igualdad de la mujer.

Mientras leía tus comentarios me pareció que describías algunos episodios de mi vida, como cuando hablas de llegar del trabajo y seguir con las faenas del hogar hasta por lo menos la medianoche.

Pero..... no hay mal que dure cien años, ni tont@ que lo aguante...........

Y como bien dices, las nuevas generaciones (hombres y mujeres) van abriendo nuevos caminos.

Un beso
B

21 Junio 2006 | 03:45 AM

aurelia

aurelia dijo

Gracias por el articulo, me ha gustado mucho, me he sentido un poco mas aliviada. Aunque esto ocurre tambien en España, a pesar de todos los avances, en materia de igualdad las cosas andan siempre con retraso. Saludos

24 Junio 2006 | 01:46 AM

ISA

ISA dijo

creo q eso le pasa solo a la clase mas alta tienen q cuidar las apariencias,la jent como yo q no tenemos nada q perder ,nos separamos y ya somos mas libres, no tenemos q dar explicaciones ,solo ser y sobrevivir q lo emos echo siempre.
no dependemos de un hombre o de lo q diga la familia ,ni de la sociedad ni siquiera de las amigas no necesitamos aprobacion de nadie .solo del q quiera apoyar y el q no adiós así de simple.
no tenemos q aguantar nada a nadie pienso eso y lo practico

27 Junio 2006 | 09:25 PM

Mujer

Mujer dijo

Excelente post. Muchas cosas van cambiando y más que van a cambiar.
Muchas gracias por estar ahí.
Un beso

28 Junio 2006 | 05:46 PM

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Mujer y madre, chilena con ancestros de lejanas tierras. Todo lo demás deberá descubrirlo cada uno y formarse su propia opinion......

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