"Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve, es tuyo, si no, nunca lo fue"

Yo siempre he creído que en una pareja, las personas son individuos, no partes. El compromiso asumido con otro, es voluntario, por lo que si se asume voluntariamente, debe ser cumplido a cabalidad.

Por esto, no creo apropiado tener que recordarle al otro su compromiso por la via de los celos o de la marcación estrecha, como dirían los deportistas. Cada cual, que asumió un compromiso debe ser capaz de respetarlo siempre, no importando si lo ven o no.

Pero, como lo que uno cree o quiere, no siempre es lo que pasa o se tiene, para mi al menos, las cosas resultaron de otro modo. Y para ayudar a alivianar el tema y pasar al siguiente capítulo, porque me niego a quedarme pegada en este, les incluyo algunas versiones de la frase en cuestión, pero vistas desde otra perspectiva:

VERSIONES DE LA FAMOSA FRASE:

Versión pesimista: Si amas a alguien, déjalo ir; si como era de esperar, no vuelve, nunca fue tuyo.

Versión optimista: Si amas a alguien, déjalo ir y no te preocupes, que seguramente volverá.

Versión del desconfiado: Si amas a alguien, déjalo ir y, si acaso vuelve, pregúntale por qué volvió.

Versión del impaciente: Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve en las próximas dos horas, llama a la Policía.

Versión del paciente: Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve, ponte cómodo y sigue esperando hasta la eternidad, que algún día volverá.

Versión del juguetón: Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve y todavía lo amas, déjalo ir otra vez; y así sucesivamente.

Versión del vengativo: Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve, sal a buscarlo y pégale un tiro.

Versión del abogado: Si amas a alguien, déjalo ir y busca en el Código Civil la parte que habla del abandono de hogar por parte de un cónyuge.

Versión del estadístico: Si amas a alguien, déjalo ir; si el te quiere, las probabilidades que vuelva son de un 86.5 por ciento; si no te quiere, tus relaciones con él caen en el campo de lo improbable, con un margen de error de un 3 por ciento.

Versión del posesivo: Si amas a alguien, no lo dejes ir.

Versión del psicoanalista: Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve es porque su ego es muy dominante; si no se quiere ir, debe estar loco.

Versión del sonámbulo: Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve, es una pesadilla; si no vuelve, debes estar soñando.

Versión del mercadólogo: Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve, es una persona leal a su marca; si no vuelve, es hora de hacer un re-lanzamiento en un nuevo mercado.