Ayer estuvimos hablando con mi amiga Ana, de como hemos vivido la vida. Despues de esta conversación el sentimiento que me embargo fué de tranquilidad de espíritu. Estoy conforme con lo que he hecho y sobre todo con, como lo he hecho.

He vivido mi vida con honor y dignidad, he asumido compromisos y los he cumplido. Tengo la satisfacción de poder mirar a mis seres queridos a los ojos, sabiendo que me he esforzado para sacar adelante mis proyectos de vida.

Es verdad que algunos no han resultado, pero he hecho mi mejor esfuerzo y eso me permite dormir tranquila. Puedo mirar de frente y a los ojos a cualquiera porque he sido honesta.

Tengo mi conciencia tranquila, no he traicionado, no he engañado, no he mentido y no he hecho daño concientemente a ninguna persona. Es probable que alguna vez haya hecho daño y por eso pido disculpas, pero tambien puedo asegurar que no fue en forma intencional ni premeditada.

Haciendo un recuento, me doy cuenta que algunas veces postergue mis intereses y mis sueños para ayudar a quienes he amado y amo, a cumplir los suyos. De eso no me arrepiento porque lo hice con amor.

He amado a un hombre, con el firme propósito de apoyarlo, acompañarlo, ayudarle a sacar adelante sus proyectos, fuí su compañera, su amiga, su complice y su amante. Estuve a su lado cuando lo necesitó, estuve detrás de él cuando así se requirió. Permanecí en la sombra cuando era su momento de brillar. Intenté ser su complemento, ir por la vida siendo para él, porque así él lo esperaba. Asumí el papel de polilla que revolotea alrededor de la luz.

Este día tengo la serenidad y tranquilidad de espíritu, para afirmar que lo amé tal como era, con todos sus defectos y a pesar de ellos. Y que jamás falté al compromiso que adquirí cuando decidí aceptar que fuera parte de mi vida.

Pero debo reconocer que salí dañada, fueron muchas mentiras, muchas traiciones, mucha soledad. Y ese daño fué cambiando mi actitud y mi comportamiento. Perdí mi alegría, mi pasión por vivir, me llené de resentimientos y actué en consecuencia. Fuí reactiva a las situaciones, a la subvaloración, a otra forma de ver la vida que era tan distinta a la mía.

Mi gran error fué tratar de adaptarme y aceptar esa filosofía de vida, esto me trajo frustraciones que me hicieron que me llenara de amargura. Me convertí en un ser frío, distante y sin motivaciones. Me encerré en una burbuja dejando fuera a muchos. Rechazando a quienes me hacían ver la realidad.

Mi formación me impidió dejar ir, reconocer que me había equivocado y que había fracasado. Decidí seguir con este proyecto hasta las últimas consecuencias. Tuve razones, para mi valederas, para hacerlo. Pensé siempre que valía la pena, que habría un futuro distinto, que la madurez traería la cordura y la estabilidad, que bastaría con mi amor que era inmenso, para ganarle la pelea a la vida.

Hoy mi realidad es otra, me saque la venda, acepté la realidad y decidí VIVIR. Estoy trabajando en mi, para recuperar, sino totalmente, al menos gran parte de lo que fuí. Pretendo recuperar la alegría, el entusiasmo y la pasion por la vida. Estoy trabajando para recuperar mi tan vapuleada autoestima, y poco a poco, Beag air Bheag, lo estoy logrando.

Voy caminando hacia un futuro distinto, en que seré individuo nuevamente, no sometido ni subyugado a otro.

Prometo que nunca seré una mitad
Prometo que seré siempre un entero